Skip to: site menu | section menu | main content
(De "La canción extraña", 1999)
En la taza de té que bebo
Reposa todo lo que me importa.
Está mi tiempo evaporando los instantes
Que volverán a ser nube
Y volverán a ser lluvia.
Todo lo que me hace, está quieto en el fondo
Esperando batirse como ráfaga de viento
Y caer sobre mi mismo.
Sobre la mesa descanso yo contenido,
Espero a mis propios ojos
Que me busquen en el vaho.
Busco mis historias revueltas
Para armarlas sobre mis recuerdos.
Encuentro sueños detenidos como fósiles.
Hallo caminos extraviados.
Descubro jardines olvidados y plazas
Que quise conquistar con besos y abrazos.
Todo lo que soy se abre en este pozo
Y aunque me remece como verdugo,
A mano vaporosa me acaricia.
En este espejo tibio sacio mi cansada sed.
En este trozo de agua remojada en hojas
Deposito mis carencias
Para que mis ojos retomen su luz
Y mi rostro amanezca con más días por delante.
Todo lo que me importa
Se levanta en el vapor de esta taza.
Huelo la profundidad del descanso.
Acaricio el costo de la vida,
Me estremezco en el instante fortuito.
Para vivir nuevamente, bebo.
En el sorbo silencioso
Me trago la vida bulliciosa y mi cansancio;
El cigarrillo que desata melodías y la infancia.
Resucito de mi cansada muerte.
Vuelvo desde el fondo de la fatiga y la tristeza.
Renazco como la Luna nueva o la madrugada.
La taza que bebo es la que todos bebemos
Cuando nada tenemos,
La leche oscura del pobre
Que nos devuelve la vida.
Todo lo encuentro en este pozo
Que contiene la sangre y sus penas.
En el fondo de mis huesos
Despierta la esperanza.-